Ring, ring, suena el teléfono a las cuatro de la mañana, al descolgar se oye una voz que pregunta:
Aló, aló, ¿La familia Silva?
Una voz dormilona contesta:
¡No tarado, la familia duerme!
El señor de la casa llama por teléfono y contesta la empleada:
¿Ha llamado algún imbécil, María?
No, usted es el primero, señor.
¿Alo? Habla Dora.
¿Habladora? ¡Habladora tu hermana!
Hola, ¿Está Armando?
No, todavía estoy en las instrucciones.